Observando una planta trepadora, mi vista se detuvo en unas hojas que
recién comenzaban a brotar, unos insectos estaban sobre ellas y muy lentamente
las iban comiendo, por varios días hicieron este trabajo hasta que las nuevas y
frágiles hojas no tuvieron mas fuerza, los insectos pudieron más que ellas, no
lograron sobrevivir, las hojas maduras quedaron intactas.
Pensaba en nuestros niños, como tenemos que estar alertas viendo lo que reciben, de que se nutren cada día, cual son las cosas que los esta alimentando, sus tiernas mentes de que se están llenando; sabemos que el enemigo no descansa ni duerme. Velemos por ellos, enseñémosles del amor de Jesús, que sus corazones sean nutridos de buena palabra, así crecerán fuertes y vigorosos, y cuando vengan "los insectos" no les harán ningún mal.

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