domingo, 2 de abril de 2017

Paso en el año 1982 por Mary Romero

Para estos días hace 35 años atrás, vino Karina (mi hija) de la escuela y me dijo:” mama, la señorita nos dijo que todas las mamas que puedan tejer bufandas para los soldados de Malvinas” rápido conteste: “Yo no puedo porque trabajo todo el día” ella  me contesto:"Si fuera Francy (su hermano) que estuviera allá, ¿no le tejerías una bufanda?" No pude contestar porque me quebré... esa misma tarde fui a la casa de lanas y compre varios ovillos para tejer  bufandas, así fue que todas los días siguientes hasta altas horas de la noche y aun las madrugadas me encontraba tejiendo para esos jóvenes muchachos que podían ser mis hijos, mis hermanos, mis nietos. Esos jóvenes casi niños que se fueron a la guerra muchos sin saber lo que pasaba, otros llenos de esperanza, otros solo porque los mandaban.
Muchos no volvieron, una metralla cayo sobre ellos, varios quedaron en la trinchera,  otros el mar abrió sus brazos para sepultar esos cuerpos... Esas jóvenes vidas... Que allá quedaron…sueños truncados, proyectos no cumplidos,  padres sin hijos, hijos sin padres, hermanas sin hermanos, novias sin novios, esposas sin esposos, abuelos sin nietos.

Seiscientos cuarenta y nueve vidas cegadas en esos setenta y tres largos días de conflicto, no los olvidamos siempre van a estar presentes, también  los que sobrevivieron a esos días muy crueles, seguirán en nuestros recuerdos y en un lugar muy especial en nuestros corazones.

viernes, 10 de marzo de 2017

Por unas papas por Mary Romero

Corría el año 1914, días tristes y sombríos para el mundo, era el comienzo de la primera guerra mundial, varios países estuvieron involucrados y entre ellos Italia.

En un pequeño pueblo cada uno de los habitantes sabía que al sonar la sirena tenían que dejar lo que estaban haciendo y correr a los refugios para resguardar sus vidas.


Ese día estaba una familia en las tareas del campo cuando de pronto se oyó la sirena, el padre con toda su voz comenzó a gritar que corran al refugio, rápidamente todos comenzaron a correr hacia su salvación, una de las tías dijo: “Corro hasta la casa a buscar una bolsa de papas y voy al refugio"… La familia desde el refugio miraba hacia afuera, cuando ven con estupor como una bomba cae sobre la casa y en  pocos segundos todo quedo reducido a escombros, la tía no llego a salir, quedo atrapada por unas pocas papas.

 Al leer esta historia reflexione cuantas veces no se valora algo tan maravilloso como la salvación de nuestras almas, lo que a Jesús le costo su propia sangre. El apóstol Pedro nos dice que estemos atentos y listos pues nuestro enemigo anda buscando a quien destruir, hasta parece un león hambriento. Hay territorios que no le pertenecen, que son exclusividad de Dios y no debemos permitir que nuestro adversario se apodere. El sagrado libro dice: “Que nos cuidemos, no sea cosa que nos deslicemos.” Tenemos libre albedrío, en nosotros esta escapar hacia “El refugio” Nuestro refugio es la cruz de Jesús.

domingo, 12 de febrero de 2017

A su Excelencia carta de Mary Romero

Estoy al tanto de lo que esta sucediendo en nuestro país, se que por estos días el alboroto es grande en las calles, he visto los desordenes sociales, la agresividad de la gente, se de la corrupción, he vivido el mal que ocasiona la turba en las plazas, y todo debido a un “delincuente”, que usted Excelentísimo señor tiene que juzgar.
Soy una adolescente que cuando tenia 12 años de edad vi cara a cara a este hombre que dice llamarse “La luz del mundo”...“El camino”... “La puerta”... “El pan de vida”...Yo soy la mejor evidencia para su caso.
Hace no mucho tiempo atrás El entro a mi habitación. Mi padre un alto jefe eclesiástico muy desesperado lo fue a buscar e implorarle que venga a mi casa porque yo estaba gravemente enferma. Pero cuando “El” llego... Fue tarde porque yo ya había muerto.  Las plañideras ya estaban listas para llorar, los flauteros preparados para tocar en mi funeral, mi madre llorando desconsolada a gritos. Luego me conto mi padre que se demoro porque en el camino sano a una mujer que estaba muy enferma, ella toco su manto y en el momento recibió sanidad.
Recuerdo sentir su tibia mano sobre la mía, con amor toco mi frente y me dijo “Niña levántate”, yo lo que se, es, que volví a la vida.
Señor gobernador, no me alcanzaría el papel y la pluma para contarle todo lo que este hombre hizo después,  con unos pancitos y unos pececitos dio de comer a una multitud, hizo muchos milagros, hablo de paz, de fe, de justicia, de perdón y sobre todo del amor. Tal vez esta demás pedirle clemencia, El nunca la pidió por su vida, aun mas... porque “El” dijo que ofrecería su vida por la humanidad. Pero yo le imploro respetuosamente que usted tenga piedad de “El”, tome parte en este asunto, no se lave las manos.

              Al gobernador romano Poncio Pilatos, de la hija de Jairo.

P.D. Esta carta llego después de la muerte de Jesús el Nazaret.